lunes, 12 de febrero de 2018

Garci Pérez de Vargas y la visita de Fernando III a Mazarambroz


Artículo publicado originalmente en 'La Voz de Ambroz', número 5, enero 2018.

En las conquistas andaluzas de Fernando III el Santo destacaron dos hermanos de linaje toledano: Garci y Diego Pérez de Vargas el Machuca, orígenes respectivos de tal apellido en Extremadura y Jerez de la Frontera. Este artículo se centrará en Garci por su especial relación con Mazarambroz, donde la tradición cuenta que el guerrero se retiró tras las guerras y fue visitado por el monarca.

Según su descendiente Inca Garcilaso de la Vega[1], los Pérez de Vargas eran mozárabes toledanos: Pedro de Vargas cavallero natural de Toledo descendiente de los Godos que en aquella Ciudad quedaron quando se perdió España tuvo por hijos a Garci Perez de Vargas y a Diego Perez de Vargas que tuvo por renombre Machuca. El nobiliario de Piferrer[2] sitúa al padre combatiendo en las Navas de Tolosa (1212) e identifica como cuarto abuelo al mítico Iván de Vargas, a quien la tradición recuerda como patrón de San Isidro Labrador. Aunque la fiabilidad histórica de dichos entronques resulta muy discutible, los hermanos descendían de un linaje de probable raíz mozárabe con gran implantación en las actuales provincias de Toledo y Madrid.

Garci Pérez de Vargas en Plaza Nueva de Sevilla.
Fuente Wikipedia.

Garci Pérez de Vargas alcanzó fama inmemorial por su papel en la reconquista de Sevilla, jalonado de memorias legendarias que demuestran el gran prestigio que le acompañó por siglos. Así, al inicio del cerco sobre San Juan de Aznalfarache, tras acampar las tropas de Fernando III en la llanura de Tablada el 20 de agosto de 1247, se cuenta que salió Garci acompañado de su escudero desde la cava (trinchera), apareciendo de manera inesperada siete musulmanes a su paso. El Rey Santo, que podía divisar el peligro, ordenó que le auxiliasen, pero le contestaron: Señor, déxelo V.A. que es Garci Perez de Vargas, y para él pocos son siete moros. Según las crónicas, Vargas no detuvo su marcha a pesar de la inferioridad numérica, actitud gallarda que desconcertó a los mahometanos y se mantuvieron quietos. Tras continuar su camino, Garci se percató de haber perdido la cofia y volvió tras sus pasos para recuperarla, huyendo espantados los enemigos: Viéronle venir, y temieron mas que la primera vez, porque la falta de valor les hizo discurrir intencion doblada, y tener las espaldas seguras, quien no contento con haber logrado la calle por suya, venia denodado á embestir solo contra tantos, y previniendo el imaginado daño se pusieron en salvo, dexando tan libre el campo, que pudo con sosiego y espacio buscar su cofia, y enlazándola con el hierro de su lanza, proseguir su camino triunfante dos veces sin batalla, porque solo su nombre y valor le habian dado la victoria[3].

En otras ocasiones demostró un indómito valor Garci Pérez, exaltado así por su descendiente Inca Garcilaso: tan celador fue del servicio de su Rey y del aumento de la Sancta Fe catholica que a riesgo de perder su vida muchas veces por ella peleando contra los moros que ocupaban el Andalucia. Tal fama adquirió su arrojo que en Sevilla una inscripción en la puerta de Jerez le equiparó por siglos al mismo Fernando III:

Hércules me edificó:
Julio César me cercó
De muros y torres altas:
Un Rey santo me ganó
Con Garci-Perez de Vargas.
           
Tras las hazañas sevillanas, Vargas se retiró a vivir una modesta existencia en su casa de Mazarambroz, donde cuenta la tradición que le visitó el Rey Santo, quien sorprendido al encontrarle podando las viñas como un humilde labrador más le inquirió: ¿Qué es esto, caballero? A lo que Garci resuelto respondió: Señor, aquí, como vedes, y allá, como sabedes[4].

Escudo de Garci Pérez de Vargas y de los Vargas de Extremadura. Fuente: PIFERRER, Francisco. Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España. Tomo I, Segunda Edición, Madrid, 1857. Pág. 151.

Descendientes de Pérez de Vargas darían lugar a la rama extremeña del apellido, presente en los nobiliarios de Extremadura por numerosas líneas familiares que recordarían durante generaciones a Mazarambroz como su cuna común. Esperamos contribuir con este artículo a recuperar su memoria en el pueblo donde la tradición afirma que se retiró, fue visitado por el Rey Santo y falleció.

Autor: Rafael Maldonado de Guevara Delgado
Presidente de la Asociación Derecho de la Cultura
maldocanaz@gmail.com

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[1] GARCILASO DE LA VEGA, Inca. Genealogía de Garci Pérez de Vargas. Publicado por el Marqués del Saltillo: El inca Garci Lasso y los Garci Lasso en la Historia. Revista de Historia y de Genealogía Española. Madrid. 1929, Segunda Época, Año III, núm. 16, julio-agosto, págs. 296-307.
[2] PIFERRER, Francisco. Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España. Tomo I, Segunda Edición, Madrid, 1857. Pág. 150.
[3] DE MANUEL Y RODRÍGUEZ, Manuel. Memorias para la vida del Santo Rey don Fernando III. Madrid, 1700. Pp. 112-115.
[4] DE LOS RÍOS Y RÍOS, Ángel. Noticia Histórica de las Behetrías. Madrid, 1876. P. 67.

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