sábado, 30 de diciembre de 2017

Santa María de la Cabeza y Cobeña, una tradición recuperada

Artículo publicado originalmente en La Gatera de la Villa. Segunda época / número 29 / Invierno de 2017. Enlace de la revista íntegra: http://www.gateravilla.es/la-gatera-de-la-villa-no-29/

La villa madrileña rememoró el pasado 25 de noviembre una antigua leyenda que la sitúa como posible cuna de la bienaventurada del Jarama, en un acto organizado por la Institución de Estudios Históricos de Cobeña, con la colaboración del Ayuntamiento, La Gatera de la Villa y la Asociación Derecho de la Cultura.

Más de un centenar de personas asistieron el pasado 25 de noviembre al evento Cobeña medieval: Santa María de la Cabeza, San Isidro y los Vargas. Esta gran acogida para un acto de Historia local y religiosa programado un sábado por la mañana pone de relieve el interés que despierta el matrimonio más querido de Madrid. El encuentro tenía por objetivo fundamental recuperar las tradiciones centenarias que vinculan a Cobeña con San Isidro Labrador y su mujer, especialmente el posible nacimiento en el lugar de Santa María, las cuales llevaban bastante tiempo olvidadas por el común de los vecinos; así como tratar sobre la presencia de los Vargas, señores de Cobeña hasta 1368[1].

Fotografía de los asistentes al evento.
El acto comenzó con la bienvenida del alcalde Jesús Amatos Rodríguez, quien destacó la importancia de reforzar la cohesión vecinal a través de la memoria: “un pueblo sin historia es un pueblo sin identidad”, resumió Amatos. El consistorio cedió la Casa de la Cultura para la celebración del evento y publicitó la cartelería del mismo. Tras el primer edil, tomó la palabra José Julio Ortiz Chisvert, presidente de la Institución de Estudios Históricos de Cobeña (IEHC), entidad organizadora, quien presentó las actividades de la Institución y adelantó algunas claves de la jornada. En representación de la IEHC acudieron también el vicepresidente Ramón Sanz Septién y la vocal Teresa Chisvert Crespo. Aunque no pudo asistir por encontrarse en el extranjero, el secretario Daniel García Magariños colaboró decisivamente en la organización. Por otro lado, nos acompañaron el párroco local Juan Antonio Martín López, director de Comunicación del Obispado de Alcalá de Henares, y el presidente de la Hermandad de Labradores cobeñera Victoriano Chisvert Crespo.

En tercer lugar, la jurista y gestora cultural Elvira Grahn Yanini presentó la Asociación Derecho de la Cultura, ente colaborador del acto. Grahn destacó sus fines asociativos: fomento del Derecho de la Cultura en sus ámbitos académico y profesional, impulso de eventos culturales enfocados a juristas, capacitación jurídica de los agentes partícipes del arte y de la cultura, así como la asistencia en la internacionalización de las manifestaciones culturales españolas y en la recepción de equivalentes foráneos.

A continuación, el abaja firmante tuvo la oportunidad de ofrecer la charla El Señorío de Cobeña y los Vargas: origen de las tradiciones locales con Santa María de la Cabeza y San Isidro, en la que recordamos que durante siglos el municipio mantuvo orgulloso ser cuna de Santa María de la Cabeza en directa competencia con otras villas. Así, Gerónimo de Quintana en 1629 situaba a la bienaventurada como posible natural del lugar, ofreciendo una singular explicación patronímica: Y assi tengo por mas probable que nuestra Santa Fuesse natural, o de la Villa de Cobeña por hallarse en ella el apellido de los Cabeças, que ella tuvo como queda dicho, o de la de Uceda, en cuyo termino està una tierra, que la Santa devio traer en dote (…)[2]. Estas referencias se repetirán a lo largo del siglo XVII: su patria, unos dicen que era la villa de Cobeña, la de Uceda otros, y algunos la alquería de Caraquiz, hija de honrados Labradores, padre Antonio de Quintadueñas, 1651; una doncella, hija de honrados labradores, llamada María de la Cabeza, de conocida virtud, natural de Cobeña o Uceda, que están bien juntos, el Conde Mora, 1663[3].

Al hilo de lo anterior, los Cabeza de Cobeña testificaron en el proceso de beatificación y a través de su parentesco la destacada estirpe local Colodro reivindicaba familiaridad con Santa María: Vèse esto con evidencia en la declaracion de Pasquala Cabeza, que en 3. De Septiembre de 1613. ,, Preguntada, si la Bendita Maria de la Cabeza, mujer de San Isidro, era natural de esta Villa, y si era Parienta de los que se llaman, y tienen el Apellido de los Cabezas: Dixo, que después que se leyeron los Edictos, lo ha oído decir comúnmente en este Lugar. Y preguntada, si hay en esta Villa algunos del Linage, y Apellido de la Cabeza : Respondiò, que ella se llamaba Pasquala Cabeza, porque era hija de Pedro Cabeza el viejo, (…) De Cobeña han salido sujetos muy ventajosos, entre los que no merece menor nombre Álvaro Colodro[4], uno de los conquistadores de Córdoba, de las familias más distinguidas de este pueblo, que años después emparentaron con los Cabezas, por donde singularmente introducen la demanda para la filiación de nuestra santa labradora[5].

La tradición local incluso situa la vivienda familiar de Santa María en un solar concreto: Al oriente de Coveña hay unas heredades qué llevan el nombre general de barrio de Guadalajara, y en ellas un sitio que lleva el particular de los Vallejuelos. Es tradición constante que en los Vallejuelos existió la casa solariega de los Cabezas, y allí nació la bienaventurada María, que más tarde había de atravesar el cercano Jarama, sirviéndole su mantilla de barca[6].

Estas leyendas sobre el natalicio de la bienaventurada son además coincidentes con las tradiciones que sitúan al santo matrimonio rezando en lugares muy cercanos a Cobeña: Belvis de Jarama y Paracuellos de Jarama[7].

Continuamos la conferencia recordando los antiguos vínculos de Cobeña con los Vargas, la familia madrileña más antigua y a cuyo legendario patriarca Iván de Vargas sitúa la tradición como patrón de San Isidro en Madrid y Talamanca de Jarama[8]. Así, Cobeña perteneció a los Vargas desde un momento indeterminado[9] hasta 1368, cuando ostentaba el Señorío Hernán Sánchez de Vargas, líder en Madrid del partido de Pedro I el Cruel en la Guerra Civil que le enfrentó a su hermano Enrique. Este último tomó Madrid en dicho año y, aunque perdonó la vida de Hernán Sánchez en lo que se creyó una intercesión milagrosa de Nuestra Señora de Atocha, le retiró el Señorío de Cobeña, el cual fue donado a Pedro González de Mendoza, relevante apoyo del nuevo monarca, mediante carta de 15 de junio de 1369[10].

No obstante lo anterior, los Vargas continuaron jugando un papel relevante en las localidades vecinas –aunque no en Cobeña- hasta bien entrado el siglo XIX. Así, una rama avecindada en la próxima Ajalvir desde el siglo XIV[11], que creemos segundona del Señorío cobeñero, se mantuvo en la zona durante cinco siglos, acreditando nobleza desde al menos principios del s. XVI y ejerciendo importantes cargos locales. De este modo, encontramos al linaje en varios municipios del contorno cobeñero[12]: Ajalvir –pleitos por hidalguía u oficios nobles en la Real Chancillería de Valladolid (1506, 1583, 1597 y 1622), alcaldías en 1701 y 1725; el desaparecido Daganzo de Abajo o Daganzuelo; y Daganzo de Arriba –doce nombramientos de alcaldes apellidados Vargas entre 1762 y 1828[13]-. También encontramos ramas ennoblecidas de estos Vargas en Alcalá de Henares –Vargas Ocano (al menos siglos XVI a XVIII)- y en la zona de Lozoya/Buitrago (al menos siglos XVIII a XIX) con tronco común en los Vargas de Ajalvir de principios del s. XVI.

Analizando la anterior trayectoria, nos asaltaba una duda: ¿por qué los Vargas se mantienen durante cinco siglos en los alrededores de su antiguo Señorío, pero sin llegar a habitar de nuevo Cobeña? Creemos haber encontrado una posible respuesta investigando a un importante personaje: Tiburcio de Vargas y Martínez Ahedo Benito y Serrano, bautizado y fallecido en Ajalvir (1733-1794), jurista que comenzó su trayectoria en Alcalá de Henares, donde se licenció en Cánones y fue por dos veces rector del Colegio de Málaga[14]. Luego sirvió en la Administración: Alcaldías Mayores de Jerez de los Caballeros y Mérida, Auditoría en la Guerra de Orán, y del bloqueo y sitio de Gibraltar, para ascender en 1784 a ministro togado del Consejo Supremo de Guerra[15]. En su expediente de ingreso como caballero de la Orden de Carlos III[16], al tratar de su bisabuelo Juan de Ahedo García encontramos esta interesante mención: La de Coveña trata asimismo de la Nobleza del Padre de la Abuela Paterna del Pretendiente, y que en aquella Villa jamas se ha admitido a Hixodalgo alguno con goze de tal, sin embargo de varios Pleytos, que a este fin se la han movido, y ha ganado siempre; y que por esta razon no gozarían tampoco, mientras estuvieran avecindados en ella el enunciado Padre de la Abuela Paterna del Pretendiente, y su tercer Abuelo Don Blas de Ahedo, pero que estuvieron admitidos por vecinos Hixosdalgo en la de Pesadilla[17], y en ella fue Alcalde el primero por el propio Estado.

Por tanto, parece que la residencia en Cobeña vetaba el acceso a la hidalguía a aquellos que en otros lugares no tenían especial problema en acceder a tal estado; buen motivo para mantener fuera de sus lindes a familias como los Vargas, que revalidaban su nobleza de sangre generación tras generación como ya hemos dejado dicho[18].

Sea como fuere, tras este recorrido genealógico deducimos que estos Vargas fueron partícipes en la divulgación de las tradiciones que durante siglos vincularon a Cobeña y sus alrededores (Belvis, Paracuellos) con San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, especialmente la que sitúa a la bienaventurada como natural de Cobeña[19]. Acaso incluso fuesen su origen, quizás partiendo de alguna remota devoción local que acabasen entremezclando de manera más o menos interesada con el Santo Matrimonio. En este punto recordamos que sus parientes lejanos de la Villa de Madrid explotaron intensamente durante siglos su legendaria vinculación con Iván de Vargas y San Isidro, la cual les granjeaba una cierta cercanía con la Casa Real, acostumbrada a utilizar el cuerpo momificado del Labrador como remedio milagroso. En este sentido, la territorialización de la bendita familia alrededor de Cobeña seguiría el mismo patrón que podemos rastrear fácilmente en Madrid capital a través de las antiguas propiedades de la estirpe Vargas[20].

En refuerzo de esta teoría, además de la propia correspondencia con los usos y costumbres de los Vargas capitalinos, destacamos que la rama de Ajalvir hacía ostentación onomástica de su mítica ascendencia. Así vemos a tres cabezas consecutivas de la familia llamados Juan –nombre intercambiable por el de Iván- o directamente Juan Isidro en el siglo XVII: Juan -casado en Ajalvir en 1661-, Juan Isidro -bautizado allí en 1666- y Juan Narciso -bautizado en el mismo lugar en 1697-, este último padre del ministro togado Tiburcio de Vargas[21]. Esta vinculación nominativa con Iván de Vargas y su criado San Isidro se repite desde el siglo XVII en varias ramas de los Vargas madrileños, deseosas de prestigiarse tras la canonización del Santo en 1622. Así, encontramos numerosos Isidros o Juanes entre los condes de Paredes, antiguos propietarios del actual Museo de San Isidro, en los siglos XVIII y XIX: Isidro Manuel, María Isidra, Diego Isidro. Mención especial merece la rama de los Vargas de San Justo, antiguos titulares de la actual Biblioteca Municipal Iván de Vargas, quienes revalidan sus vínculos patronímicos desde el s. XV hasta la actualidad: Iván y Juan de Vargas –segunda mitad del s. XV-, Juan Gudiel de Vargas y su nieto Juan Nicolás César Gudiel de Vargas –s. XVII-, Juan César Gudiel de Vargas –principios s. XVIII-, y la reiteración de once Isidros desde la segunda mitad del s. XVIII hasta la actualidad en sietes generaciones consecutivas[22]. De esta manera, los Vargas de Ajalvir replican nuevamente los vínculos isidriles de sus parientes en Madrid.

Además de lo anterior, la tradición sitúa a Buitrago del Lozoya como otro posible lugar de nacimiento de Santa María de la Cabeza. Pues bien, como indicamos antes, una rama de los Vargas de Ajalvir se avecindaron en la zona de Buitrago y Lozoya, donde ocuparon durante generaciones cargos de relevancia –dos veces la Procuraduría General de la Tierra de Buitrago, entre otros-. Consideramos plausible que la tradición en Buitrago se generase en el imaginario local –de manera más o menos espontánea- con la sacralización de alguna propiedad de dicha estirpe.

Este proceso, evidente en Madrid y deducible en la zona de Cobeña y Lozoya, lo encontramos de forma muy clara y concreta en otro área del Jarama: Talamanca y sus alrededores. Allí, una línea principal de los Vargas de Madrid –la que desemboca en el Marquesado de la Nava de Barcinas- fue dueña durante generaciones de la alquería Eraza[23] (pronunciado Erraza), situada en la actual granja-escuela Centro Educativo Internacional El Jarama, donde numerosos autores desde el s. XVII[24] sitúan como vecinos y trabajadores al Santo Matrimonio, empleados por Iván de Vargas en Eraza. Esta finca además linda con la famosa ermita que la tradición cuenta cuidó Santa María, el tramo del Jarama donde se produjo el paso milagroso sobre la mantilla y la antigua alquería Caraquiz -dependiente de Uceda- el lugar más nombrado como probable cuna de la bienaventurada María. A su vez, tenemos documentadas otras posesiones del linaje en la zona coincidentes con antiguas tradiciones isidriles, propiedades que podemos situar a través de la correspondencia de Diego de Vargas Zapata y Luján[25], gobernador español de Santa Fe (Nuevo México) entre 1690 y 1704: Torrelaguna, posible cuna de Santa María y donde don Diego contaba con muy antigua ascendencia paterna y materna-; Torremocha de Jarama, lindante con Uceda –también candidata al nacimiento de la bienaventurada-; El Molar y Valdepiélagos, desde donde partían procesiones anuales a la ermita próxima a Eraza[26]; entre otros.

Antes de terminar nuestra disertación, tuvimos el honor de presentar el hasta ahora desconocido escudo histórico de Cobeña, rescatado a través de las investigaciones isidriles[27]. El emblema –muy diferente al actual que recoge las armas de Mendoza y de Borbón- representa al cobeñero Álvaro de Colodro, reconquistador de Córdoba, alzando un pendón sobre la llamada Puerta de Colodro, próxima a la muralla cordobesa en la que descansa la escalera que utilizó el bravo almogávar el 24 de enero de 1236 para encaramarse al muro, arrojar a los centinelas al campo y abrir así la capital del antiguo Califato a la Cristiandad[28].  En recuerdo a su gesta se edificó poco después la Puerta de (o del) Colodro: Mas en nombrarse puerta de Colodro claramente se muestra no averse podido escrivir este nonbre antes de ganarse la ciudad de los Moros, que fue por los años del Señor mil i dozientos i treinta i seis, como escrivimos en la dedicacion de la iglesia. Porque entonces tomó este apellido la puerta, del primero, que por aquella parte entró la ciudad a fuerça de sus armas: i se llamava Alvaro de Colodro[29]. Reformada en numerosas ocasiones, fue demolida a finales del siglo XIX y sus escasos restos rehabilitados en 2010[30].

Una vez finalizada nuestra exposición, tomó la palabra el catedrático de Historia Alfonso Bullón de Mendoza, marqués de Selva Alegre y conde de Montalbán, en representación de la familia Mendoza, señores de Cobeña desde 1369 como vimos más arriba. En una emotiva e interesante charla, la mente joven de Bullón disertó sobre la importancia de conocer y transmitir la Historia, encandilando al público con divertidas anécdotas vividas a lo largo de sus 94 años, en una intervención muy grata y amena. El historiador trató sobre la Casa de los Mendoza y su fiel apoyo a la Monarquía española, poniendo como ejemplo a Pedro de Mendoza, primer señor de Cobeña de tal apellido, quien entregó su vida al ceder su caballo a Juan I en la batalla de Aljubarrota (1375). Junto al catedrático, representó a esta ilustre familia Alfonso de Mendoza Álvarez, hijo del conde de la Corte. Los Mendoza estuvieron acompañados de Carmen Huertas Arguiñano, duquesa viuda de Canalejas.

Una vez concluida la intervención de Mendoza, comenzó la segunda parte del evento bajo el título El Códice de Juan Diácono y los himnos de San Isidro, la cual versó sobre unos cánticos isidriles recogidos en el texto más antiguo conocido sobre el santo madrileño (s. XIII). Abrió esta temática el ingeniero Emilio Guerra Chavarino, prolífico investigador del Santo Matrimonio y a quien se debe el descubrimiento de una transcripción del siglo XVI que permitirá interpretar los himnos en un futuro próximo. Guerra presentó el volumen sexto de su colección sobre el patrón de Madrid: El Códice de San Isidro, los himnos y Santa María de la Cabeza[31].

A continuación, el musicólogo José Benjamín González Gomis, experto en himnos medievales, explicó que los isidriles se enmarcan en una tradición milenaria de hímnica cristiana, en la que participaron autores de la talla de San Isidoro de Sevilla o San Benito, quienes en sus respectivas reglas prescriben el uso de himnos destinados a diferentes momentos y oficios divinos. Según González, España contó con su himnario propio hasta la supresión de la liturgia hispana y la imposición del rito gregoriano. El musicólogo se retrotrajo en su disertación hasta los orígenes grecolatinos de nuestra cultura, aludiendo a los himnos délficos e incluso hasta el primer ejemplo de música notada, todos ellos vinculados a cultos divinos.

Respecto a los himnos del patrón de Madrid, el investigador destacó la existencia de seis himnos desde época medieval y su inclusión en las primeras fuentes escritas de la vida del Santo como prueba de la importancia y devoción que despertaba San Isidro. González trató sobre la muy cuidada caligrafía propia de la época y la notación in campo aperto caracterizada por no tener líneas formando un pentagrama, lo que provoca que las alturas sean relativas. A pesar de ello, en el caso de los himnos del Labrador la esmerada escritura permite leer las alturas de forma relativa con bastante exactitud, según explicó. El musicólogo agrupó los himnos en dos grupos de tres: los tres primeros gozarían de una concepción más narrativa, y en ellos se cuentan intervenciones del santo y hechos históricos de su vida o culto; los tres últimos, presentarían un carácter más típico de himno votivo, con un componente rogativo, y fórmulas de respuesta.

Por último, González Gomis destacó la transcripción hallada por Emilio Guerra, así como textos de los himnos localizados en fuentes de los siglos XVII y XVIII, que demuestran su vigencia y conocimiento desde el Medievo hasta dichas fechas, así como permiten investigar su desarrollo.

El acto finalizó con la interpretación de tres piezas musicales, dos de ellas pastoriles de temática isidril, por parte de la Coral Municipal de Cobeña dirigida por  Javier Franco. Tras el broche musical, los asistentes fueron invitados a un vino por cortesía del Ayuntamiento de Cobeña, cerrando así un emotivo acto que cumplió su principal objetivo: rescatar los antiquísimos vínculos entre la villa de Cobeña y Santa María de la Cabeza, la bienaventurada del Jarama.

Además de los ponentes, el evento contó con una nutrida representación de investigadores y académicos, entre otros: María Luisa de la Calle Maldonado de Guevara, doctora en Educación Musical; el medievalista José Manuel Castellanos Oñate, quien acaba de publicar Cuarenta Linajes madrileños; Francisco Delgado Calvo, reciente autor de la voluminosa obra Prebendados de la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares (1479-1991); Jesús López Sobrino, director durante veinte años del programa de RTVE El Día del Señor; Nieves Vidal, coadministradora del grupo de Facebook Historias Matritenses; Felipe Rodríguez Martínez, cronista oficial de Coca y su Tierra; Vicente Urones Sánchez, director de la Schola Gregoriana Gaudete de Zamora; Miguel Alcobendas, cronista oficial de Algete y representante de la Real Asociación de Cronistas Oficiales de España, así como de la Asociación de Cronistas de Madrid, cuya presidenta Esperanza Morón transmitió posteriormente su felicitación a los organizadores.

Para terminar, en estas páginas debemos agradecer la gran labor de La Gatera de la Villa en la difusión del evento, así como la presencia de los gateros Pablo Aguilera, Cristóbal Coleto y Julio Real. Gracias a La Gatera, junto al esfuerzo compartido de otros tantos amantes de la Historia madrileña, pudimos contribuir a la recuperación de tradiciones centenarias.

Autor: Rafael Maldonado de Guevara Delgado
Presidente de la Asociación Derecho de la Cultura
maldocanaz@gmail.com

Recordamos que los artículos son de libre uso por terceros, pero tanto el autor como el blog deberán ser citados en aplicación de la normativa vigente, así como las fuentes utilizadas en cada entrada. En este caso se deberá indicar también los datos de publicación del artículo: La Gatera de la Villa. Segunda época / número 29 / Invierno de 2017. Enlace de la revista íntegra: http://www.gateravilla.es/la-gatera-de-la-villa-no-29/


Nos ponemos a disposición del lector interesado en esta temática para ampliar información, así como agradecemos a los lectores que compartan con nosotros sus conocimientos.





[1] Asunto del que tuvimos oportunidad de tratar en DELGADO MALDONADO DE GUEVARA, RAFAEL. Los linajes Vargas y Gudiel: tradiciones paralelas con Nuestra Señora de Atocha en La Gatera de la Villa, nº 28, 2017. Pp. 5-11.
[2] DE QUINTANA, GERÓNIMO. A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid. Tomo I. Imprenta del Reyno. 1629. Libro Segundo. P. 122.
[3] Estas dos últimas citas son tomadas del borrador de una próxima monografía sobre Santa María de la Cabeza en la que trabaja Emilio Guerra Chavarino.
[4] Sobre este importante personaje, trataremos más adelante.
[5] SERRANO, Francisco Antonio. Historia puntual, y prodigiosa de la vida, virtudes, y milagros de la B. María de la Cabeza. Madrid, Oficina de Gabriel Ramírez, 1752. Pp. 48-49 y 28-29.
[6] DE TRUEBA, Antonio. Cuentos campesinos. Leipzig, 1865. Cita recogida en el blog Tinajas en la Cueva, de Daniel García Magariños.
[7] DE LA CRUZ, Nicolás José. Vida de San Isidro labrador, patrón de Madrid. Espejo de labradores y ejemplar de cortesanos. Madrid, 1741. Libro Segundo. P. 62
[8] Por parte de Talamanca acudieron al evento Carlos Roldán Andrés, concejal de Medio Ambiente, Patrimonio y Turismo, la guía Pepi Gil Pascual y Víctor Rodríguez, del Centro Educativo Internacional El Jarama, situado en la antigua alquería Eraza de los Vargas, de la que trataremos más abajo. Todos ellos colaboran desde hace meses para recuperar también las tradiciones talamanquesas con el santo matrimonio.
[9] Una genealogía sin contrastar de Salazar y Castro recoge el enlace entre Mayor de Vargas, en quien quedo la casa de los Vargas en Madrid, y Miguel Ruiz, Señor de Cobeña. Real Academia de la Historia — Signatura: 25, fº 136 v. (2ª foliación). — Signatura antigua: D-25, fº 136 v. (2ª foliación).
[10] Biblioteca Digital Memoria de Madrid. Signatura 3-176-14.
[11] Según calculamos a partir de la genealogía de los Álvarez de Vargas contenida en DE PORTILLA Y ESQUIVEL, Miguel. Historia de la Ciudad de Compluto. 1725. Pp. 568-569.
[12] Para seguir la genealogía de esta familia, hemos consultado en la Biblioteca Nacional las entradas sobre los Vargas de MOGROBEJO, Endika. Diccionario hispanoamericano de heráldica, onomástica y genealogía : adición al "Diccionario heráldico y genealógico...", por Alberto y Arturo García Carraffa. Bilbao : Mogrobejo-Zabala, 1995-<[2009]>
[13] Dato obtenido de la web Turismo Daganzo.
[14] AHN. UNIVERSIDADES, 778, EXPEDIENTE 24.
[15] Gaceta de Madrid. Números 52-104. Imprenta Real, 1794. Pp. 907-908.
[16] AHN/1.1.47.1.2//ESTADO-CARLOS_III,Exp.375.
[17] Antigua localidad en la actual área residencial Fuente del Fresno, término municipal de San Sebastián de los Reyes.
[18] Al tener conocimiento de este dato, el investigador local Daniel García Magariños nos indicó que en su momento le había extrañado no encontrar hidalgo alguno en Cobeña al revisar el Catastro de Ensenada. Según este estudioso, la explicación pudiera ser la elevada población judía en la Cobeña antigua. Desde este artículo proponemos como mera hipótesis algún tipo de singular privilegio que permitiera a Cobeña rechazar el reconocimiento como hidalgo a quien tenía derecho a ello –evitándose así la exención de impuestos y duplicidad de estados que los vecinos hidalgos acarreaban-.
[19] También creemos partícipe en la divulgación de tales tradiciones al linaje Colodro, el cual ya vimos reivindicaba parentesco con Santa María a través de los Cabeza. De igual modo a la familia Benito, emparentada a la vez con los Colodro y los Vargas, presentes en Ajalvir, Cobeña y Paracuellos.
[20] Entre otras, la Capilla del Obispo, la Casa de Iván de Vargas en San Justo –rama Gudiel de Vargas-, el Museo de San Isidro o la cuadra del Pretil de Santisteban.
[21] A principios del siglo XVIII encontramos pleiteando contra Juan Isidro de Vargas por derechos sobre una capellanía en Ajalvir a su homónimo Juan Isidro Benito, apellido vinculado a los Colodro de Cobeña, el linaje que se decía pariente de Santa María. ANH, UNIV. 282, EXP. 58.
[22] Siendo la primera Isidra Tomasa Lorenzo de Pedrosa César Gudiel de Vargas, mujer de Pedro Macanaz, ministro de Gracia y Justicia con Fernando VII, y los últimos –por ahora- los actuales Isidro y Pablo Isidro Maldonado, padre e hijo entre ellos, tío y primo terceros del autor.

[23] Para ampliar información, el lector encontrará el artículo La alquería 'Eraza': las tierras de los Vargas en Talamanca de Jarama y San Isidro Labrador en el Blog Maldonado y Macanaz. También publicado en Revista La Voz, septiembre de 2017. Pp. 37-38.

[24] Entre otros: DE QUINTANA, Gerónimo. A la muy Antigua, Noble y Coronada Villa de Madrid. Historia de su Antigüedad, Nobleza y Grandeza. Madrid, Imprenta el Reino, 1629. P. 125; DE ARGAIZ, Gregorio. La soledad y el campo laureados por el solitario de Roma, y el labrador de Madrid, San Benito, y San Isidro. Madrid, Francisco Nieto, 1671. Pp. 145-146. SERRANO, Francisco Antonio. Historia puntual, y prodigiosa de la vida, virtudes, y milagros de la B. María de la Cabeza. Madrid, Oficina de Gabriel Ramírez, 1752. Pp. 38-40, 107-108, 127-129.

[25] KESSELL, John L. Remote Beyond Compare: Letters of Don Diego de Vargas to His Family from New Spain and Mexico, 1675-1706 (Journals of Don Diego De Vargas), 1989.

[26] DE LA CRUZ, Nicolás José. Vida de San Isidro labrador, patrón de Madrid. Espejo de labradores y ejemplar de cortesanos. Madrid, 1741. Libro Segundo. P. 208.
[27] Nos fue facilitado el escudo por José Julio Ortiz Chisvert quien lo había recibido a través de Luis Yuste, investigador de Paracuellos de Jarama. Posteriormente, Emilio Guerra Chavarino nos indicó que el escudo corresponde a un grabado de 1615 sobre San Isidro y Santa María localizado en el Archivo de Villa, con referencia AVM Secretaría, 2-276-20.
[28] RAMÍREZ DE ARELLANO, Teodomiro. Paseo 3. Barrio de Santa Marina: La Puerta de Colodro. En Paseos por Córdoba (1873-1875).
[29] DE ROA, Martín. Flos sanctorum, fiestas i santos naturales de la ciudad de Cordova, por Alonso Rodriguez Gamarra, 1615. P. 175.
[30] Diario de Córdoba, artículo de Isabel Leña, 04/04/2010.
[31] La obra de Guerra Chavarino puede consultarse en las principales bibliotecas de Madrid: Biblioteca Nacional, Regional de la Comunidad, Conde-Duque, Iván de Vargas, entre otras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario